¡¡¡Qué fácil es ganar dinero con Internet!!!

      Muchas veces en la vida nos ha tocado vivir la experiencia de tener que tomar una decisión laboral, que de alguna
      forma compromete nuestras vidas para un largo período de tiempo.

      La primera vez que tuve esta experiencia, me ocurrió cuando salí de la Universidad.

      Había estudiado una carrera de gran prestigio, de la que yo estaba orgulloso. Al salir a buscar trabajo me di cuenta
      que el tema era más complicado de lo que yo creía. Mi primer sueldo me parecía una suma estratosférica, pues
      estaba soltero y vivía en la casa de mis padres. Pero sabía que esa cantidad era absolutamente insuficiente para                     brindarme la libertad económica que tanto ansiaba.

Es cierto que siempre anhelé tener independencia económica, pero nunca tuve el coraje para hacerlo. Había hecho grandes negocios para mi empresa, pero jamás intenté hacer algo para mí. El día que me despidieron sentí en lo más profundo de mi corazón, que debía emprender algo por mi cuenta, pero no tenía la claridad suficiente.

      La segunda vez que me ocurrió la experiencia de tener obligatoriamente que tomar una decisión laboral en
      forma urgente, fue a la edad de 48 años en que me despidieron de mi empleo. A esas alturas tenía cuatro hijos
      en la Universidad, deudas y compromisos que sabría que no podría cumplir en el corto plazo.

      Hasta ese momento mi vida había sido bastante relajada. Era Gerente de la empresa en que trabajaba, recibía
      un estupendo sueldo a fin de mes, tenía un muy buen automóvil, y pagaba una hipoteca por mi casa. Salía en la
      mañana muy temprano al trabajo, volvía a casa como a las 8 de la noche, y los fines de semana los
      dedicaba a pasear.

      Es cierto que siempre anhelé tener independencia económica, pero nunca tuve el coraje para hacerlo.
      Había hecho grandes negocios para mi empresa, pero jamás intenté hacer algo para mí. El día que me
      despidieron sentí en lo más profundo de mi corazón, que debía emprender algo por mi cuenta, pero no tenía la
      claridad suficiente.

      Por esos días, un amigo de mi hijo mayor fue a la casa y me planteó algo absolutamente absurdo:

      Tío. ¿Por qué no hace un negocio por Internet?. Yo le diseño la página web.

      Lo que en primera instancia me pareció ridículo, cada vez se me fue haciendo más coherente. Hay veces que
      uno reconoce haber cometido un error. La pregunta que le hice a este jovencito la tengo archivada entre las
      tonteras más grandes que he preguntado jamás:

      Pero...¿Qué negocio puedo hacer?

      En menos de un segundo obtuve la respuesta más obvia que se podría recibir:

      Tío. Si Ud. ha trabajado 20 años en una empresa que vende insumos médicos, pienso que lo más apropiado es
      que venda insumos médicos. Yo le hago la página web y Ud. consiga un precio de distribuidor en la empresa en
      que trabajaba, o en la competencia. Total, Ud. conoce todo el mercado. ¿O no?

      En una semana ya disponía de líneas de productos completas que ofertaba en mi página web. A los seis
      meses, mis ingresos superaban a los que ganaba como Gerente. Hoy después de cuatro años tengo un círculo
      sólido de clientes. Hago mis propias importaciones de productos. Asisto a Ferias Internacionales buscando
      nuevas alternativas de proveedores. He ganado más dinero que nunca en mi vida, y he desarrollado un modelo
      de negocios que me permite  tener mi empresa en otros países de América Latina.

      Hoy, que existe Traact, nadie tiene excusa para quejarse.